Una batalla perdida

En mi familia tenemos un grupo de WhatsApp. Y yo odio los grupos de WhatsApp.

Pero este es diferente porque mi familia es diferente. Los 11 miembros del grupo estamos repartidos por 9 ciudades distintas de 3 continentes diferentes y este grupo nos mantiene unidos.

El grupo no puede estar más activo: mis abuelas de 88 y 83 años se encargan de dar los buenos días y las buenas noches diariamente, y de mandar alguna que otra foto de sus vidas en el campo y en la ciudad.

Y emojis, por supuesto. Muchos emojis porque todavía no han descubierto los stickers.

Cualquier queja que haya tenido yo respecto a la supuesta pérdida de humanidad que han provocado los smartphones, internet y la mensajería instantánea queda acallada por el vínculo que ha supuesto para mí y para mi familia. Porque poder hacer una videollamada desde la otra punta del globo y hacerles partícipes de mis viajes es extraordinario.

Sin embargo, hay una cosa... una espina a la que no paro de dar vueltas.

De vez en cuando alguien en el grupo comparte una noticia de titular escandaloso que yo, en 30 segundos de búsqueda en Google, me apresuro a desmentir.

Noticias falsas que circulan de un teléfono a otro, porque es más sencillo hacer click en reenviar que pararse a comprobar su veracidad. Y porque una noticia que afianza tus creencias es más difícil desestimar o poner en duda.

Pero el peligro ya no son solo las noticias falsas sino las noticias polarizadoras. Y estamos rodeados de ellas.

Lo estamos por una sencilla concatenación de circunstancias:

Primero: los medios digitales son empresas y, como tales, su objetivo último es el beneficio económico. Para lograrlo, entre otras cosas, buscan la máxima difusión de sus noticias.

Hace años podías elegir entre 3 o 4 cadenas de noticias. Ahora cientos de medios digitales luchan por captar tu atención en la red. ¿Cómo destacas? Con artículos que provoquen una reacción del lector. Y la mejor reacción es la indignación, el miedo y la rabia.

En realidad no tiene por qué ser premeditado. El sistema de tests de las plataformas de promoción de Facebook y otras redes sociales hace que termine difundiéndose el artículo que más reacciones (clicks, likes, comentarios) ha obtenido. Es decir, el más polémico/polarizador.

Pero aquí viene lo mejor: con cada una de tus reacciones Facebook (y otros agregadores) van elaborando tu perfil y van alimentándote de más noticias similares y del mismo espectro ideológico. ¿Por qué? Pues porque a Facebook también le interesan tus reacciones para que pases más tiempo en la red social y así poder exponerte durante más tiempo a la publicidad de las empresas que la financian.

Gana Facebook. Ganan los medios. Pierdes tú.

Porque toda esta exposición constante de noticias polarizadoras hace que a la larga vayas posicionándote hacia uno de los extremos ideológicos, ya que cada noticia que recibes no hace sino reafirmar tus creencias, haciéndote además incapaz de razonar desde la posición opuesta.

Los efectos de esta polarización los hemos visto en las elecciones americanas, durante el Brexit o con la aparición y crecimiento de partidos de extrema derecha en toda Europa.

Pero, ¿de quién es la culpa? ¿De los medios? ¿De Facebook y compañía?

Mucha de la culpa es nuestra, por ser incapaces de desarrollar a tiempo un “músculo” que tenemos atrofiado: el pensamiento crítico.

Y va a pasar mucho tiempo hasta que lo desarrollemos y aprendamos a utilizarlo de verdad.

Mi entrada de hoy es pesimista. Y lo siento. Sinceramente creo que perderemos muchas batallas políticas y sociales hasta que comprendamos su importancia y el efecto que no emplearlo provoca en nosotros mismos y en la sociedad en su conjunto.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina y la cantidad de noticias falsas y exageradamente sesgadas con las que vamos a ser bombardeados (lo queramos o no), vamos a tener la oportunidad de ponernos a prueba. ¿Qué podemos hacer para avanzar en ese camino? Se me ocurren algunas cosas:

  • Por supuesto, comprobar la veracidad de una noticia antes de compartirla. Piensa que cuando reenvías una noticia a tus amigos, compañeros o familiares estás dando su visto bueno y haciéndote responsable de su contenido.
  • Castigar a los medios que promueven el clickbait y el periodismo de reacción fácil. Y de paso los que promueven (y pagan por difundir) directamente basura.
  • Hacer un esfuerzo por entender la postura de las personas que no opinan como nosotros. Pero hacer un esfuerzo de verdad.
  • No entrar en Facebook, o hacerlo lo menos posible. Ganarás en vida.
  • Y por último, desarrollar el pensamiento crítico cada vez que nos pasen o leamos una noticia. Pararnos un tiempo a analizarla, a cuestionarla y a reflexionar también sobre su intención.

¿Se te ocurre alguna más?

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12 comentarios

  1. A mi se me ocurre una muy simple y que tú conoces bien y es viajar.

    Al visitar otras regiones, países o continentes te das cuenta que la gente de a pie es como tu y como yo. Quieren vivir tranquilas, con su familia, trabajar, desarrollarse como personas y simplemente ser felices. Me da igual que suene ñoño, pero es así.

    Cuando viajas normalmente la gente es amable, conoces personas con problemas muchísimos más acuciantes que los tuyos y ahí están, ayudándote a decidir qué dirección es la mejor para tu próxima parada, dónde comer o cosas más profundas que, extrañamente, comparten con un desconocido.

    Esto, por lo menos en mi caso, me da una perspectiva global de quiénes somos. No encuentro sentido a regionalismos ni a posicionamientos que nos intentan agrupar en pequeños clanes aludiendo a la superioridad racial, económica, patriótica... A estas alturas ya deberíamos darnos cuenta que esa gente sólo busca su propio beneficio.

    1. No todo el mundo tiene la posibilidad o quiere viajar, (¿viajar o hacer turismo? ¿el lo mismo para ti? - ver Bosco Soler de la semana que pasada.))
      No veo a las abuelas de Bosco viajando a otras regiones, países y/o continentes para hablar con los autóctonos ¿me equivoco Bosco?
      Y precisamente lo que buscan sus abuelas al compartir noticias que les llegan a ellas es vivir tranquilas y proteger a su familia.

      Gracias

      PD. Hago muchas suposiciones, tal vez erróneas pero puede ser un nivel iniciación de cuestionarnos todo.
      Gracias, de nuevo 🙂

  2. Muy buen post.

    Gracias por recordarnos esos pequeños gestos.
    Lamentablemente, cada día veo a mi alrededor menos SENTIDO COMÚN.

    Salu2

  3. Buenas Bosco,

    no soy muy dado a comentar en blogs pero este me ha tocado la fibra.

    Yo pasé por una fase de rebeldía en la que quería cambiar el mundo, abrir los ojos a los demás de lo que realmente pasa y como funciona el mundo (manipulación de medios, intereses políticos / económicos, etc), intentar que los demás vieran el mundo con pensamiento crítico ¿y sabes qué pasó? Nada.

    La gente más o menos te escucha pero luego al final siguen con sus vidas, no cambian, la única persona que me escuchó y entendió fue mi novia, aunque no se si fue por mi poder de convicción o por pesado jajaja. Ahí ya decidí solo "ayudar" al que quier ser ayudado, si no hay interés, no pierdo mi tiempo.

    Para mí si que ha sido una batalla perdida, pero siempre tenderé la mano a aquellos que quieran cambiar.

    Un saludo

  4. Totalmente de acuerdo necesitamos PENSAMIENTO CRÍTICO pero quién dirige los hilos no quieren personas con pensamiento y opinión propia es más fácil dirigir a rebaños. Un ejemplo lo tenemos en el cachondeo con el que se toma la asignatura de Filosofía en los planes educativos, al menos en España.
    Soy pesimista y si al menos podemos ampliar la actitud crítica a nuestro entorno ya hemos dado un primer pasito.
    Gracias por estas reflexiones de domingo.
    Paloma

  5. Hola bosco, Gracias por compartir tu reflexión.

    Y aunque más vale usar pantuflas que alfombrar el mundo,
    nos vamos dando cuenta día a día que somos exactamente
    lo que estamos buscando, y al final ese cambiar el mundo es
    cambiarnos a nosotros mismos, considero que es un esfuerzo que vale la pena.

    Gracias por sus comentarios
    Saludos desde Colombia

  6. de acuerdo contigo, hace falta un poco más cuestionar las cosas como hace Diego Deyfrus de youtube, el tipo exagera porque cuestiona todo pero bueno, el tiene el tiempo.