Sin tracking

Últimamente, cuando hago ejercicios de autoconocimiento y examino si estoy donde me gustaría estar concluyo lo mismo: sí, al 95%.

Llevo 6 meses recorriendo América, emprendiendo con SinOficina y me permito montar proyectos paralelos para seguir aprendiendo. Pero me gustaría escribir más. Ser mejor... ¿escritor? ¿pensador? Pero nunca encuentro tiempo. ¿Por qué?

Estoy acostumbrado a la satisfacción instantánea. Si monto una campaña de marketing, obtengo ventas. Si compro algo, lo poseo o lo disfruto al momento. ¿Por qué escribir un artículo si puedo enviar un tweet y obtener validación instantánea con miles de likes y followers?

Pero un libro no se escribe con tweets. A escribir se aprende escribiendo y la evolución es todo menos instantánea.

Entiendo que si quiero llegar a escribir necesito disciplina. Y la satisfacción tiene que venir de la acción continuada y no del resultado. Igual que un tenista profesional canaliza la satisfacción en el entrenamiento diario y no en el marcador del partido del fin de semana.

La satisfacción es pulsar el botón «Publicar» pensando: «una semana más, un texto mejor».

Para eliminar el ruido y la tentación de buscar la validación hace tiempo que desactivé los comentarios en mi blog. Hoy he decidido ir un paso más allá y desactivar también las opciones de tracking de apertura y click al enviar el artículo en la newsletter.

No voy a saber si has leído este email o no. No importa. Voy a poner el foco en escribir cada semana y en un año veremos qué ha pasado.

Una cosa sé seguro: la satisfacción por lograr algo a largo plazo es infinitamente superior a los likes en Twitter.

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