La lección más importante que aprendí en Silicon Valley

Hace un año viajé a Silicon Valley con un grupo de 40 jóvenes de toda España. Lo que aprendí allí fue valioso. Lo que aprendí aquí fue impagable.

Golden Gate Bridge de San Francisco en Silicon Valley

Golden Gate Bridge de San Francisco

Silicon Valley no es un lugar, es un estado mental. - Reid Hoffman

El año pasado participé con mi amigo Jesús en el programa Yuzz de jóvenes emprendedores. Los 40 ganadores tuvimos la oportunidad de viajar a San Francisco para aprender del cluster tecnológico más importante del mundo.

Durante una semana visitamos por dentro las oficinas de gigantes como Google, Facebook, Intel y LinkedIn, gozamos de masterclass en la universidad de Stanford e incubadoras como Founders Space y RocketSpace, y conseguimos también arañar un poco de tiempo para disfrutar de San Francisco (día 1, día 2, día 3, día 4, día 5, día 6).

La experiencia, como podrás imaginar, fue brutal.

Aprendimos la importancia de la agilidad y la metodología lean, de la jerarquía horizontal, de saber entender la situación de las olas tecnológicas, del uso de las métricas correctas, de la visión a largo plazo, del diseño para el usuario…

Y por supuesto la importancia de entender el fracaso como parte natural del camino al éxito.

Sin embargo, la mayor lección la aprendería de vuelta a España.

Bosco Soler en los Premios Nacionales Yuzz 2015

Instante de mi presentación antes del bloqueo

El día siguiente a nuestra vuelta a España era el evento de entrega de premios. 10 participantes tendríamos la oportunidad de hacer una exposición de nuestros proyectos ante varios directivos de la entidad patrocinadora y yo fui uno de los seleccionados.

Con el lógico jet lag de un viaje de 20 horas, comencé mi pitch de 2 minutos ante medio centenar de personas entrajetadas.

Todo iba bien. Había repetido el discurso decenas de veces y me sentía a gusto.

Hasta que me quedé en blanco.

Nunca antes me había pasado hablando en público. Me bloqueé totalmente. Supongo que fue la fatiga acumulada de la semana y lo poco que había dormido, pero allí me quedé de pie sin conseguir retomar el hilo del discurso y dejando pasar los 2 minutos sin haber explicado nada del proyecto.

Las reglas son las reglas. Me senté y esperé, totalmente hundido, a que mis compañeros presentasen sus startups.

Me sentía absolutamente derrumbado. Por el ridículo, por haber dejado pasar esta oportunidad, por haber fallado a mi compañero. Hecho polvo, vamos. Solo quería salir de allí e irme a casa a dormir.

Fue al final, en el momento en que la conductora inició la ronda de preguntas, cuando uno de mis compañeros de viaje levanta la mano y exclama: “Yo tengo una pregunta para Bosco: ¿En qué se diferencia vuestra solución de la competencia?”

Esto me dio pie a seguir con la presentación que había dejado interrumpida hacía un rato.

Al terminar de hablar, otro compañero repitió el gesto y me preguntó en alto “¿Qué modelo de negocio utilizáis?” para permitir que terminase de de explicar mi proyecto al público.

Uno de los directivos me comentaba un rato después: "Tus amigos te han echado un buen cable ¿eh? Dentro de unos meses pocos se acordarán del resto de presentaciones, pero todos recordarán al que se quedó en blanco y fue rescatado por sus colegas a base de preguntas".

En Silicon Valley aprendí mucho. Pero la lección más valiosa la recibí aquí y de la mano de aquellos que empezaron siendo competencia, luego compañeros de viaje, y al final amigos:

Rodéate de personas que merezcan la pena y que se alegren genuinamente de tus éxitos, porque serán ellos los que te ayuden a salvar los obstáculos que vayas encontrando en tu camino.

Participantes de Yuzz 2015 en San Francisco en Silicon Valley

Parte de la familia en Lombard St.

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14 comentarios

  1. Muy gran experiencia y muy buena forma de contarla!!!.

    Lo cierto es que tu red de contactos es lo que más te puede hacer triunfar y lo mejor es que estas relaciones son todo relaciones win-win.

    Como te debiste quedar cuando te quedaste en blanco, y es que si no duermes es algo que pasa, por eso nunca hay que ir a un examen de empalmada, más vale estudiar menos y descansar como toca.

    Una corta historia donde se pueden sacar muchas conclusiones. Entre ellas que quiero ir a San Francisco, dormir mucho antes de algo importante, conocer a gente estupenda y ampliar mi red de contactos.

  2. Eres la gente que te rodea. Y si te portas bien con ellos, ellos se portarán bien contigo 🙂
    Muy bonita historia, gracias por compartirla Bosco
    Lau.-

  3. ¡Hola Bosco!

    ¡Qué mal trago quedarse en blanco en ese momento! Pero fíjate, quién iba a decir que tus compañeros te iban a sacar del apuro de esa manera.

    Historias como esta con las que, para mí, ponen de manifiesto que el éxito siempre es compartido y que rodearse de personas que tengan las mismas inquietudes que tú es lo que te hace crecer y ser más grande.

    Yo creo que Silicon Valley puede formarse en cualquier lado del mundo y con un pequeño grupo de personas, como en tu caso. Y tampoco tiene que ver exclusivamente con el emprendimiento. Creo que lo bonito de allí es la cultura colaborativa y de aprendizaje que se forma en torno al trabajo, y creo que eso fue algo que se traslado a tu grupo de amigos del programa aquí en España.

    De ahí que crea que existen "micro Silicon Valley" repartidos por todo el mundo.

    ¡Un abrazo!

  4. Me ha encantado la historia Bosco.
    Lo q me extraña q en la foto no haya ni una sola mujer.
    Raro, no?
    Son la mitad de la humanidad.
    También sueño con ir un día a Perú, te seguiré con envidia.

    1. Gracias! 🙂
      En la foto solo aparecemos parte del grupo. Aunque de los 40 que fuimos había solo 6 chicas. Totalmente de acuerdo en que muchas más deberían animarse a inscribirse en programas de emprendimiento y similares 😉
      Un saludo!!

  5. Muy bonita, de verdad, la historia. Si piensas que tus (finalmente) amigos empezaron como "competencia" y, de hecho, pasasteis todos un proceso de selección en el que seguramente bastantes personas pusieron su ilusión y esfuerzo, pero quedaron "eliminadas", me parece realmente importante la lección que se extrae de tu anécdota: los valores humanos que compartimos pesan más que el supuesto éxito económico de "suma cero" (yo gano si tú, mi competencia, pierdes).
    Desde este humilde comentario quisiera poner una piedra (no me gusta romper lanzas...) en favor de un cambio de modelo económico, que contemple los valores por los que, como personas, vivimos; el que esté interesado podrá encontrar mucha más información en un libro de Christián Felber (en Youtube hay vídeos suyos en español), "La Economía del Bien Común". A pesar de todo lo malo, cada día estamos más cerca del cambio... a mejor.
    Abrazos y Bien Común! 🙂

  6. Interesante anécdota. He estado en varias StartUps y me gustaría formar la mía propia. Soy emprendedora y para mi forma de ver es totalmente importante rodearse de gente con potencial para llegar al objetivo de hacer que una idea sea mejor y se pueda pulir en cada feed back dentro del equipo de trabajo y con las validaciones. Claramente para ello debe haber entusiasmo dentro del equipo, uno debe estar apasionado con lo que hace. Y me gustaría saber, dentro de tu experiencia en Sillicon Valey y habiendo escuchando a otros oradores, que opinás de la premisa que comenta Andy Freire que dice : que un emprendedor nivel A busca emprendedores nivel A+ y un emprendedor nivel B busca gente nivel C.

    Que tengas buen viaje en Perú. Viajo a Perú - Bolivia en Marzo !
    Slds y Gracias!

  7. Hola Bosco! Recien hoy me entero de vos ya te leo. Saludos desde mi Neuquen querido en la fabulosa y aventurera Patagonia Argentina!! Cndo alguna vez x aqui?!!