El fondo de inversión más valioso

Bosco trabajando desde la habitación de un hotel con la ventana al fondo.

Fondos de inversión, fondos de pensiones... Lugares donde meter el dinero que ahorramos para, ya mayores, vivir de estos ahorros y sus intereses. Mi fondo de inversión más preciado, sin embargo, no es financiero. Es un fondo de recuerdos.

Un diario con más de 3.000 páginas.

Lo abrí hace 10 años. Me descargué una aplicación llamada DayOne y escribí esto:

Poco a poco fui cogiendo el hábito de escribir en 3–4 frases lo que había hecho ese día, lo que me inquietaba, lo que me había producido felicidad. A medida que la aplicación fue evolucionando fui añadiendo fotografías. Esto fue un gran salto porque las fotografías, complementadas por las palabras, me trasladaban al lugar y al momento de manera instantánea.

¿Y por qué lo hago? El objetivo inicial era que fuese un lugar de autoevaluación. Y sí, también lo es y me ha ayudado a ser más consciente e incluso me ha servido como medida de la felicidad. Pero la razón principal es porque entiendo que, igual que llega un día en que ya no podemos trabajar y debemos vivir de las pensiones y los ahorros, llegará un día en que no podré viajar, ni explorar, ni crear ni muchas de las cosas que puedo hacer ahora. Y tendré que vivir de los recuerdos.

¡Pero yo soy muy malo recordando! Además, la memoria es engañosa porque no recuerdas lo que no recuerdas, igual que no sabes lo que no sabes.

Así que, igual que me aseguro de guardar una parte del dinero que gano para el futuro, también me aseguro de guardar los recuerdos de aquello que vivo para revivirlo años después. Es relativamente sencillo: una vez al día empleo unos minutos antes de acostarme en hacer un ingreso en mi fondo de recuerdos.

Alguien podría pensar que esto me hace más conservador o me aísla de la realidad de alguna manera pero, al menos con estos 10 años de experiencia, sucede todo lo contrario: vivo más intensamente. Le doy todavía más valor a las experiencias, consciente de que cada una la vivo y la revivo cuantas veces quiera.

Solo he de abrir el diario y elegir una entrada al azar.

Tengo descrito el encuentro en el que conocí a la que ahora es mi mujer. Tengo descritos todos y cada uno de mis viajes de la última década: los 9 meses recorriendo Asia, los 6 meses viviendo en Japón o estos dos primeros meses de mi vuelta al nomadismo, entre muchos otros. Tengo descritos los últimos días con mi abuela.

Poseo, ahora mismo, 3.300 entradas en mi fondo de recuerdos.

Soy j*didamente rico.

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