Morir online

Paul Jarvis es uno de mis referentes. O lo era, al menos. Su newsletter dominical, Sunday Dispatches, me inspiró a permanecer auténtico en mi comunicación y transparente en la venta. Con él aprendí mucho de lo que sé de freelancing, de marketing honesto y de construir un negocio alineado con mis valores y con mi estilo de vida.

Pero en 2020 Paul dejó de escribir su newsletter. Eliminó su página web y, con ello, todos los artículos que había escrito durante los últimos 8 años. Eliminó su cuenta de Twitter y la de Instagram. Limitó su presencia online a una página con un texto de tres párrafos y desapareció de internet.

He reflexionado mucho sobre esto. Hasta convencerme de que el verdadero lujo, la última frontera del emprendedor online, es morir online.

Cuando digo «morir online» me refiero, en concreto, a eliminar mi presencia de las redes sociales. Hace años que dejé Instagram, duré apenas tres días en TikTok y llevo meses entrando a Twitter y a LinkedIn solo los lunes para compartir este artículo y revisar notificaciones y mensajes. Y lo hago únicamente desde el ordenador. Esto ya me hizo recuperar horas de mi vida que empleo para pasar más tiempo con mi pareja, leer o jugar a tenis. Pero quiero ir un paso más allá y eliminar mi presencia en estas redes por completo... cuando llegue el momento.

Y es que tener un negocio online y no tener una presencia mínima en redes sociales es un lujo que pocos nos podemos permitir. Significa dos cosas: que tu negocio no lo necesita y que tu ego tampoco. Significa que te has pasado el juego.

Enhorabuena, Paul, algún día seguiré tus pasos.

PD: Antes escribía en este blog. Ahora comparto ideas y aprendizajes para emprender en la newsletter de SinOficina. Recíbela tú también cada domingo:

¿Quieres compartir este artículo?