Mi mayor error

Cuando me preguntan cuáles han sido mis mayores errores creando SinOficina suelo decir cosas como no haber delegado antes, pausar el podcast y similares.

Pero mi mayor error lo cometí a comienzos del año pasado. El mismo día que decidí matar mi newsletter personal —este mismo blog— maté mi válvula de escape. Maté mi único refugio en el que puedo escribir sin pensar en la venta o en la retención.

Escribir por el puro placer de escribir. Y compartir por la pura necesidad de compartir.

Creo que todos necesitamos liberar... cosas. Pensamientos, reflexiones, sentimientos, frustraciones. Para quienes lo hacemos creando, la creator economy supone una oferta tentadora pero envenenada: en el momento en que monetizas tu afición y, sobre todo, cuando la conviertes en tu negocio principal, puede perder parte de su objetivo original: liberarte.

¿Qué sentido tenía seguir manteniendo mi news personal cuando me estaba abriendo de esta manera en la profesional? ¿Qué sentido tenía seguir separando mi vida personal de la profesional cuando, en mi caso, están tan ligados? — Bosco (hace un año)

Pues lo tiene. Me he dado cuenta que es tremendamente sano separar un hobby de un trabajo, por mucho que te apasione este último.

Pero no solo me cargué este espacio de desahogo. Llevarme mis reflexiones y experiencias más personales a la newsletter de SinOficina hizo que la newsletter girase demasiado en torno a mí, cuando desde un principio lo que he buscado con SinOficina es ser uno más. En SinOficina no aprendes de mí, no es una academia donde yo soy el gurú que todo lo sabe, sino que es un entorno diseñado para el aprendizaje en comunidad.

En fin, de los errores se aprende. Como emprendedor no puedo pretender no cometerlos o caería en un estado de parálisis por análisis. Se detectan, se entienden y se corrigen. Y si los comparto es para que otros aprendan de ellos.

Para corregirlo, por un lado y como ya hice con el podcast, quiero aprovechar la newsletter de SinOficina para dar voz a los demás miembros de la comunidad. Lo he anunciado en la edición de este domingo: la newsletter de SinOficina es ahora la newsletter de la Comunidad SinOficina.

De la comunidad para la comunidad.

Por otro lado, recupero mi lista de correo, a la que te puedes suscribir (si no has recibido ya esto por email) y con quien seguiré compartiendo lo más personal. Lo que publico en mi blog por la pura necesidad de volcar ideas. Sin ningún compromiso de periodicidad y sin ninguna temática off limits —aunque con muchas ganas de escribir sobre filosofía y diseño de vida, minimalismo, mejora continua, emprendimiento digital, nomadismo... y lo que aprendo navegando en la intersección de todo ello.

Como esto mismo.

PD: Envío artículos como este cada domingo a los +3,000 suscriptores de mi newsletter. Escribe tu email y recíbelos tú también:

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