Couchsurfing y cadenas de favores

Mensaje de despedida Couchsurfing en Melbourne a Capi y Lan

Mensaje de despedida en Melbourne a Capi y Lan

¿Qué has hecho tú para cambiar el mundo? - Trevor McKenney en Cadena De Favores

Nunca había hecho Couchsurfing antes. Es verdad que me había quedado en casas de amigos a lo largo de mi viaje, pero nunca desconocidos. Por si aún no lo sabes, Couchsurfing es una red social para alojar a otra gente o alojarse en su casa de manera gratuita. A mí personalmente no me atraía demasiado la idea de depender de alguien mientras estoy viajando, y de hecho estuve durmiendo en albergues la mayor parte de los 9 meses porque se conoce a más gente y puedes ir y venir cuando quieras. Pero aun así quise darle una oportunidad durante mi paso por Melbourne. Por eso y porque los albergues en Australia costaban 30 dólares la noche, para qué nos vamos a engañar…

Llegué a Melbourne en avión desde Sydney, tarde y con algo de retraso, de manera que para cuando encontré la casa ya eran casi las 11 de la noche. Mis anfitrionas (o host) eran Capi y Lan, unas universitarias vietnamitas de veintipocos que me recibieron con un plato caliente de estofado, el futón preparado en el comedor y la contraseña del WiFi. Ya cuando pensaba que la situación no podía ir a mejor, Capi me entregó sonriente una copia de las llaves de la casa para que al día siguiente me despertase y me fuese cuando quisiera, porque ellas se marcharían más temprano. Yo flipé. Supongo que las dos amigas faltarían a clase el día que dieron la charla sobre no dejar entrar a hombres desconocidos a dormir en casa (y encima darles las llaves), pero el caso es que la situación me resultaba difícil de creer.

Esa fue mi primera experiencia Couchsurfing, pero no el único gesto altruista que viví durante este tiempo. Como aquella chica china que conocí en un tren nocturno a Xian y dedicó su único día de descanso a guiarme por las callejuelas de la ciudad y contarme la historia de los Guerreros de Terracota. O la pareja neozelandesa que conocí en una cafetería de Kuala Lumpur y que me invitaron a su casa cuando pasé por Auckland. O el hombre que me recogió cuando hacía autoestop por primera vez mientras me moría de frío. O el chico del albergue que me llevó al hospital en moto cuando creímos que había pillado el dengue. O como todas las personas que me fui encontrando y me ayudaron cuando me perdí, cuando pregunté, o cuando necesité algo.

Sinceramente, al principio me sentía abrumado por la impotencia de no poder devolverles el favor. Como la sensación que tienes cuando debes dinero a alguien. Quizás estemos demasiado acostumbrados a la ayuda con interés, al intercambio de favores, al hoy por ti y mañana por mí, al networking. Y la ayuda de un desconocido cuando no espera nada a cambio nos sorprende, nos deja preguntándonos con desconfianza ¿Qué quiere de mí?

¿Recuerdas la película Cadena De Favores? (¡wow! ¡hace ya 15 años de eso!). El protagonista, un niño de 12 años, idea e inicia un proyecto para cambiar el mundo: una cadena de favores en la que devuelves el favor a otra persona distinta a la que antes te ofreció su ayuda. De la misma manera que yo nunca tendré la oportunidad de devolverle el favor a muchos de los que me ayudaron antes, sí puedo hacerlo a través de otros sin pensar en qué puedo ganar a cambio, ya sea alojando en Couchsurfing, compartiendo mi experiencia a través de este blog, o simplemente ofreciendo ayuda a un extranjero que parezca perdido por la calle.

Lo queramos o no, somos eslabones de cientos de cadenas de favores que ocurren a nuestro alrededor, y está en nuestras manos continuarlas o dejarlas morir.

Es necesaria la generosidad para descubrir el conjunto a través de los demás. Si te das cuenta de que solo eres un violín, puedes abrirte al mundo jugando un papel en el concierto. - Jacques Cousteau

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¿Y tú? ¿Has tenido alguna experiencia así o es que simplemente soy un tío con suerte? ¿Cuál ha sido el mayor favor que te han hecho de manera desinteresada? ¿Vas a compartir esta reflexión o te la quedarás para ti solo gañán? 😉

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23 comentarios

  1. wow que entrada mas profunda te salió hoy!!! me encanta tu manera de ver las cosas 🙂 por qué a mi no me pasan cosas como esas?? ja ja
    algún dia haré couchsurfing y te contaré 🙂

  2. Gracias por compartir esta magnífica experiencia Bosco. Vi la película hace algunos años y me encantó, como me ha encantado que hables de que todos somos eslabones y estamos conectados.

    Por mi parte la experiencia más parecida que tuve fue en Alemania cuando una mujer se ofreció a llevarme en coche cuando me di cuenta de que había perdido el último tren.

    Sigue así

  3. Hola Bosco
    Yo si creo en la cadena de favores, por eso siempre intento ayudar a todo el mundo, en cualquier situación, aunque a veces no me ha ido bien, sobre todo compartiendo coche, pero eso no quita que lo siga haciendo, porque a mi me sigue compensando ayudar a los demás.
    Pues mira tuve mi primera experiencia de Couchsourfing en septiembre que vino un chico a mi casa y me fue muy bien. Ahora viene otra persona en breve y aunque vivo sola, era reacia a meter gente en mi casa ,pero reconozco que supera lo bueno a lo malo.
    Enhorabuena por tu experiencia...te he seguido por tu blog.
    Un saludo Nuria

  4. Llevo ya varios años en couchsurfing pero solo he quedado con gente para ver la ciudad, ni me he alojado en ninguna casa ni (por razones de espacio) nadie se ha quedado en la mía.

    Al igual que dices que tus amigas "faltarían a clase cuando dieron la charla sobre no dejar dormir a hombres desconocidos en casa" a mi creo que me dieron clases extraescolares de eso! y aunque vaya a hacer couchsurfing este año es difícil callar a esa vocecita que dice que por el hecho de ser mujer eres más vulnerable o corres otros riesgos.

    Ya te contaré que tal la experiencia 🙂

  5. ¡Hola Bosco! Acabo de descubrirte a través del blog de Ángel y me he lanzado a esta entrada porque Couchsurfing ha supuesto un antes y un después para mí y mis viajes. Es genial descubrir la generosidad de las personas, su confianza; conocer gente a la que no hubieras llegado de otra manera... Me he sentido extremadamente identificada con ese sentimiento que describes, esa sensación de deuda, que te impulsa a seguir "la cadena". Es algo único.
    He tenido experiencias maravillosas gracias a Couchsurfing. Otras simplemente experiencias, pero sin duda algo que vale la pena compartir.
    Te deseo muchas aventuras y mucha suerte en todos tus proyectos.

    Gracias por compartir.
    Un abrazo de couchsurfer 😉

  6. Heyyyyy B:

    Nada mas real que el cumulo de varias experiencia que en ocasiones son inexplicables, que podemos llamar Suerte!
    En Dic 2013 cai por un Derrame Cerebral perdiendo el conocimiento,alguien a quien ni si quiera pude darle las Gracias! llamo por ayuda y su voz que apenas podia escuchar solo me decia vas estar bien ya vienen por ti!
    Los milagros existen y yo soy uno de ellos!!!
    Un Abrazo 🙂

  7. ¡Hola Bosco!
    Pues es la primer entrada que leo en tu blog, llegó desde el de Ángel (¡¡y ya estás en mi lector de RSS!!). Ambos son estupendos, cada vez me convenzo más y más de renunciar al trabajo e irme a dar una vuelta por el mundo. Hace un año apróximadamente me escape a Italia por un mes, y tienes toda la razón. En mi caso fui a hacer "un master" en italiano y cultura italiana, y fue una de las mejores experiencias de mi vida. Me siento sumamente afortunado ya que en ese viaje conocí a un mucha gente que me ayudo en mi travesía: mi sentido de la orientación es pésimo (diría que incluso inexistente) me pierdo apenas salgo de la estación de trenes, así que tuve que usar una y otra vez el "scusi dov'è ...." y siempre encontré alguien que me ayudará y hasta me diera tips sobre hacia donde ir, donde comer y hasta un "hay un festival de chocolate en la plaza principal, deberías de ir".
    Y bueno, en definitiva: tengo que ver esa película.

    Saludos desde tierras Aztecas.

  8. Hola,

    Tengo que decir que Couchsurfing es una de estas maravillas que tienen muchas cosas buenas y ninguna mala (o, al menos, no se las veo)
    Con Couchsurfing puedes conocer gente, ayudar y ser ayudado, compartir conocimientos y vivencias y seguir creciendo personalmente con la enriquecedora experiencia que supone conocer a gente con los brazos y la mente abiertos.
    Empecé hace ya mucho tiempo con couchsurfing, curiosamente, lo uso casi siempre para que venga gente a mi casa, ya que hasta ahora cuando he viajado lo he hecho en grupo y siempre hemos buscado un alojamiento para todo el grupo.

    También me encanta Blablacar, que lo conocí antes que couchsurfing y lo usaba muchísimo (ya no porque ya no vivo en Spain) y también te da la oportunidad de conocer gente y compartir experiencias, aparte de la comodidad de viajar en coche acompanyado y disfrutando del gusto de una primera conversación con alguien desconocido, desconocido al principio del viaje, no así al final.

    Aconsejo a todo el mundo que lo pruebe, compartir es siempre una gran y gratificante experiencia.

    Me encanta también lo comentado sobre cadena de favores, recuerdo cuando era estudiante, y el dinero era un bien escaso, que muchas veces me han ayudado, al principio me sentía mal por no poder devolver la ayuda, luego, más adelante entendí que podría devolver esa ayuda cuando fuera más mayor, ayudando a otra gente y continuando "la cadena".
    Una vez estabamos por Madrid un amigo y yo, despues de una noche de fiesta, íbamos en busca del coche y nos encontramos a dos chicos jovencitos, de unos 14... habían perdido el último metro y nos ofrecimos a llevarles a pesar de que no era exactamente nuestro destino, durante el viaje nos preguntaron que que podían hacer, nosotros les dijimos que seguramente ellos un día encontrarían a alguien al que podrían ayudar con poco esfuerzo y eso es lo que les pedimos, que en el futuro ayudaran a alguien de una forma similar.

  9. Hola Bosco,
    acabo de descubrir tu blog a través del blog de Paulo, MantenloSimple, que te sigue. Me ha encantado lo que escribes, pero me he decidido (por ahora) a comentar esta entrada, porque llevo aproximadamente 1 año en couchsurfing, y es algo que todavía me sorprendre. Será cosa de la personalidad mallorquina.
    Yo aún no he alojado a nadie ni he ido a ninguna casa, pero sí disfruto conociendo a gente y aprendiendo de ellos, enseñando mi ciudad, dando consejos sobre Mallorca, ... como dices, de una forma u otra el altruismo flota en el aire entre los surfers. Da igual de donde eres, a lo que te dediques, que siempre hay alguien dispuesto a pasar un rato, o a echarte una mano.

    1. Hola Marga, pues eso ya es un buen paso! Yo normalmente tampoco lo uso para alojarme sino para conocer gente local como tú, que me muestre lo que los turistas no conocen 🙂 Sigue así y un abrazo!

  10. Bosco

    Me gusta mucho tu blog, es un de los pocos con filosofía viajera.

    La primera vez que use CouchSurfing fue en Tucumán, la familia de Andy me trató de lo mejor, yo era uno más de la familia, como mi host era lid en turismo me dio una cátedra de historia y me hizo conocer lo mejor de Tucuman y su alrededores.

    Realmente quería devolverles de alguna forma ese favor pero me fue imposible, así que tengo que devolver el favor.

    Un abrazo querido